Parece que los contenidos han pasado de moda y han sido olvidados por los mismos maestros, por los padres y hasta por muchas editoriales. Nadie habla de ellos y, si alguien se atreve a hacerlo, se hace en voz baja justificando que no son demasiado duros, densos o inservibles. Y al oír estos comentarios me escandalizo y una vergüenza ajena se apodera de mi cuerpo. Porque parece que hablar de contenido o del conocimiento suponga amargar la vida a nuestros alumnos y yo creo que es al revés, que sin ellos les cerramos las puertas a un mundo donde quizás no volverán a entrar si no lo hacen de nuestra mano.
Me indigna esta desvaloración del conocimiento ya que considero que estos son imprescindibles y útiles y sólo ellos tienen la capacidad de abrirnos a nuevas oportunidades, a crecer, nos permiten adquirir recursos y por supuesto a valorar todo aquello que el ser humano ha sido capaz de crear: escribir libros maravillosos, pintar cuadros que te acercan a otras épocas de la historia o crear una sinfonía que perdura después de siglos.
Y sin embargo son muchos los “expertos” del mundo de la educación que recortan su valía y diluyen su valor, pudiendo llegar a provocar que dejemos “vacía de significado” la educación. Algunos de estos “gurús” de la educación nos informan que los niños deben únicamente hacer, aprender haciendo, que el contenido puede distraer, aburrir, quitar tiempo para lo que de verdad es importante que es la felicidad de nuestros aprendices para que lleguen a ser hombres y mujeres de provecho. Pero yo me pregunto ¿qué van a “hacer” si no saben nada sobre un tema? Es como si alguien me pide que arregle el motor de su coche “probando”, “experimentando” sin tener nociones de mecánica, sin conocer cómo se llaman y funcionan las piezas que lo forman…
Lopez,I.(2017),El poder de una buena explicación.[en linea],Mexico:Tiching.Disponible en:http://blog.tiching.com/poder-una-buena-explicacion/. [2019, 01 de marzo]
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